Sed objetivos, dijo el Señor

Observo la foto que escogí en la nota anterior para ilustrar la noticia del fallecimiento de la investigadora italiana. Es una foto agradable, que despierta simpatía por el personaje. No se me ocurriría poner una foto donde Rita apareciera dándole un bastonazo a un niño o riñendo con un colega (en la mayoría de las fotos aparece una ancianita de sonrisa angelical). En fin, para ir al grano: he sido tan poco objetivo como el caricaturista político que pinta con rasgos de mono o de diablo a un personaje antipático que representa una clase social o una raza que detesta. Aunque mi intención no era humillar sino todo lo contrario. Cómo nos dejamos llevar por las emociones.

Los embriones no saben que es sábado

Rita Levi-Montalcini en el laboratorio

Mujer y judía para más inri, nacida en una época en la que regían los valores de la sociedad victoriana (la mujer debía consagrarse al cuidado de su prole) pasó por encima de todos los obstáculos -incluidas las leyes raciales del fascismo- con una voluntad de hierro. Llegó a montar un laboratorio clandestino en el sótano de su casa, mientras se escondía de los camisas negras. Siendo ya muy vieja dijo en una ocasión: "El cuerpo hace lo que quiere. Yo no soy mi cuerpo: soy mi mente."
Mujer admirable. Rita Levi-Montalcini ha muerto hoy en Roma a los 103 años de edad.

Aceleración

Dijimos que la vida es un soplo. Tal vez habría que reconsiderarlo. No porque vivir cien años sea una gran fracción de tiempo -ya que no es más que una chispa- sino porque vivir un siglo en nuestra época es ser testigo de tal cantidad de acontecimientos, mutaciones y cambios que más que años parece que cumplimos eras geológicas.
Hemos visto cómo se derribaban las estatuas de Lenin y Stalin, cómo se cambiaba el nombre de ciudades. Recuerdo casas sin agua corriente, sin aseos y sin teléfono. Hubo un tiempo en que mi familia no tenía coche. Hemos llegado a ver un presidente negro en la Casablanca.
Nuestra vida cotidiana se ha transformado tanto en treinta años que apenas se reconoce. Esto se debe principalmente a la tecnología. Internet, los móviles, las redes sociales, la generalización de los viajes: de esto no existía el menor indicio hace veinte años.
¿Ha cambiado la vida esencialmente? Sí, hemos vivido muchos cambios; pero el pasado (ese tiempo inconcebible en que aún no habíamos nacido) es aún más remoto. No vimos Europa destruída por la guerra, pero sí alcanzamos a ver sus cicatrices. Estamos asistiendo a la decadencia de los Estados Unidos y al desarrollo de países que ayer se consideraban del Tercer Mundo. El mundo de los vivos nos reclama, pero solemos ignorar que somos futuros muertos que hablan con futuros muertos.

Un poema de Walt Whitman

Mientras escribía la nota anterior me acordé de este poema de Walt Whitman:

ME SIENTO Y MIRO

Me siento y miro todos los dolores del mundo, toda la opresión
    y la vergüenza;
oigo los secretos sollozos convulsos de jóvenes angustiados,
    remordidos, arrepentidos de hechos que cometieron;
veo en la vida miserable a la madre maltratada por sus hijos,
    moribunda, abandonada, desvalida, desesperada;
veo a la esposa maltratada por su marido, veo al traicionero
    seductor de muchachas;
advierto el encono de los celos y del amor no correspondido
    que trata de esconderse, veo todo eso en la Tierra.
Veo los estragos de las batallas, la pestilencia, la tiranía,
    veo a los mártires y a los prisioneros;
    veo el hambre en el mar, observo a los marineros echando
    a suertes quién ha de morir para preservar la vida del resto.
Veo los insultos y degradaciones de hombres arrogantes
    a los trabajadores, a los pobres, a los negros y semejantes.
Todo eso, toda la vileza y la agonía sin fin me siento a contemplar.
Veo, oigo y callo.

Salvajada

Todos conocerán la noticia: el domingo 16 de diciembre una chica de 23 años, estudiante de medicina, y un amigo suyo, ingeniero informático, de 28 años, salieron de ver una película en unos cines de Nueva Delhi. Sin sospechar lo que les esperaba tomaron un autobús gestionado por una empresa privada (son más caros y tienen menos paradas) para volver a casa.
Durante una hora, mientras el autobús circulaba por la capital con un conductor cómplice, los dos jóvenes fueron torturados por un grupo de hombres. La chica fue repetida y salvajemente violada. Cuando estos individuos se cansaron de su esfuerzo sádico arrojaron, como quien tira una botella vacía, a los jóvenes del autobús en marcha. 
Esta agresión sexual desencadenó la ira de miles de personas en la capital de la India, con violentas manifestaciones que alarmaron al gobierno hindú y que costaron la vida a un policía. La chica, ante la gravedad de su estado, fue trasladada a un hospital de Singapur, con la esperanza oficial de que recibiera mejor atención médica, aunque más bien parece que lo que quiso el gobierno hindú fue alejar a la joven de sus vecinos. 
La chica murió el sábado 29 de diciembre.
Cómo es posible que un autobús urbano, ocupado por un puñado de criminales, circule por una ciudad a la caza de una víctima a la que violar hasta la muerte, es algo que cuesta comprender. Algo parece claro: eran gente con suficiente dinero para comprar ese autobús y corromper a su personal. Posiblemente los responsables quedarán impunes.
En Nueva Delhi se produce una violación cada dieciocho horas. Pero hay que tener en cuenta que muchas agresiones no se denuncian.

No lo tengo claro

¿Son los jueces los que están al servicio de la policía o es la policía la que está al servicio de los jueces?

Jovellanos o no

Noticia sensacional: por lo visto lo de la lotería es un montaje. Resulta que a nadie le toca el Gordo, es un premio fantasma. ¿Y quiénes son, entonces, los que salen celebrando el premio? Son actores. Actores contratados por el Estado para engañar a los españoles con el fin de mantener viva la ilusión del juego. 
Por eso lo que está escrito en la nota anterior (esas pedantes y pseudoilustradas disquisiciones sobre el Pueblo y su ignorancia) no sirven. No son gente del pueblo: son actores.

El Gordo

El pueblo no tiene remedio, es como un niño. Si lo ilumina la diosa Fortuna pierde toda compostura y estalla en un gozo irrefrenable. Las risas muestran dentaduras devastadas. Se comportan como borrachos, como personajes de Solana o de Goya. Con qué desprecio deben de ver esas escenas los millonarios con clase, la élite que mueve los hilos, los ricos de cuna.
Lo que el pueblo necesita no es dinero, es educación. Esa educación de la que esta buena gente carece y que tanto necesitaría para mostrarse digna cuando la Fortuna, por una vez en la vida, le sonríe. 

Le monde comme il va

Grecia recibe náufragos que huyen de lugares aún, todavía, incluso peores que Grecia. Hace días una patera proveniente de Turquía se hundcerca de la isla de Lesbos. Se rescataron dieciocho cadáveres. Curiosa expresión: "rescatar un cadáver." ¿De qué peligro lo rescatan? 
 
En vista de los informes recibidos por BP, Exxon, Total, Shell y compañía, podemos afirmar que África está subcontaminada. Estamos tratando de remediar esta carencia. 
 
DSK tendrá ya su película. Del honesto preboste, se rumorea, hará el no menos histriónico Gerard Depardieu que acaba de decir adieu a la France en su departure del país que premia a los pobres y castiga a los ricos.
 
¿Llegará a ser santa nuestra humilde y racial Tamara Falcó y Preysler?

Sabotaje en el metro

Nuestra vida cotidiana es desde hace tiempo una grotesca película de terror. No sólo en este pequeño país, sino en todo Occidente. En algún lugar entre dos estaciones de metro accionan el freno de emergencia y los vagones abarrotados de carne humana (gente que va al trabajo, gente que viene del trabajo) quedan detenidos en los raíles del inframundo. 
Ataques de pánico: "piensa en las vacaciones, imagina que estás en la playa" dice una voz caritativa, a la garganta que grita. Luego, las declaraciones a la prensa del político, que observa la ciudad desde su despacho, en lo alto del rascacielos: "la seguridad de los ciudadanos", dice. ¿Qué seguridad? ¿Qué ciudadanos?
Esto me trae a la memoria la frase de aquel cuento de Kafka: "mi barca no tiene timón, se mueve con el viento que sopla de las regiones inferiores de la Muerte."

Fiestas

Estos días los judíos celebran una de las fiestas más importantes de su calendario: la Hanukkah. Suele caer un poco antes de la Navidad cristiana. En la Hanukkah -que dura ocho días- los judíos celebran la fiesta de la purificación del templo de Jerusalén, que habían profanado los griegos, en la época helenística. Los judíos conmemoran el milagro de que una vela ardiera ocho días seguidos cuando sólo tenía aceite para uno. 
Veo una familia reunida en torno al candelabro de nueve brazos, en algún helado lugar de Ucrania, en el otoño de 1940

¿Es inútil sublevarse?

La Revolución Islámica que derrocó a Reza Pahlevi, Sha de Persia, fue saludada al principio, por Michel Foucault.
Foucault viajó a Irán en 1978 como corresponsal de un diario y fue testigo directo de la sangrienta sublevación popular. A propósito de esta experiencia "sobre el terreno" publicó en mayo de 1979 un artículo para Le Monde titulado: "¿Es inútil sublevarse?" 
Foucault pasó del entusiasmo a la decepción. Dice el filósofo: Ciertamente no da ninguna vergüenza cambiar de opinión, pero no hay ninguna razón para decir que se cambia de opinión cuando se está hoy contra la amputación de manos, tras haber estado ayer contra las torturas de la Savak (policía secreta del régimen).
Foucault distingue entre "sublevación" y "revolución". 
La primera sería el movimiento mediante el cual un solo hombre, un grupo, una minoría o un pueblo entero dice "no obedezco más" y arroja a la cara de un poder que estima injusto el riesgo de su vida.
La revolución, en cambio, constituye para Foucault un gigantesco esfuerzo de aclimatación de la sublevación en el interior de una historia racional y controlable. La revolución le ha dado una legitimidad, ha hecho la selección de sus buenas y malas formas, ha definido las leyes de su desarrollo; le ha fijado condiciones previas, objetivos y maneras de cumplirse. Se ha definido, incluso, la profesión de revolucionario. 
El artículo de Foucault continúa preguntándose si cabía esperar que el elemento religioso de la revolución iraní se borrara en provecho de fuerzas más reales y de ideologías menos "arcaicas" y responde que no. ¿Se tiene o no se tiene razón para rebelarse?, pregunta. Y añade: Dejemos la cuestión abierta. Hay sublevación, es un hecho; y mediante ella es como la subjetividad (no la de los grandes hombres, sino la de cualquiera) se introduce en la historia y le da su soplo. Más adelante agrega: siempre es peligroso el poder que un hombre ejerce sobre otro.
A la luz (o más bien oscuridad) de la situación que estamos viviendo en España me parece que este artículo de Foucault tiene mucho que decirnos.

Vincent

Las noticias diarias son una fuente inagotable de perplejidad: cuando uno pensaba que la crueldad y la estupidez humanas habían llegado al límite viene otra noticia que lo desmiente. 
Dos investigadores americanos afirman en una "monumental" (como dice la crónica) biografía que Van Gogh no se suicidó, que lo mataron unos cazadores accidentalmente. Los autores matizan la conclusión: Nunca decimos categóricamente que Van Gogh no se suicidó. Lo que decimos es que, dado el peso de la evidencia, un disparo accidental es mucho más probable. En la comunidad científica, este descubrimiento lo han recibido muy bien. Algunos psiquiatras nos han dicho que creen que la nueva explicación de la muerte de Van Gogh tiene mucho más sentido dado el estado mental de Van Gogh.
La "comunidad científica" dicen, ¿qué comunidad de vecinos será ésa?
Hay que corregir a Artaud, que se equivocó desde el título: "Van Gogh, el no-suicidado de la sociedad.
¿Y si no se suicidó? ¿Y si lo mandó envenenar el Papa? ¿Y si le mordió una morsa? ¿Y si fue un ataque de risa? 

Ajustes dolorosos

El vicepresidente de la Comisión Europea (quién sea da igual, el cargo vale más que la persona) afirma en una entrevista, refiriéndose a la reestructuración (perdón por la palabra) de las Cajas de Ahorros, que es "dura y dolorosa pero imprescindible". Habla como el cirujano en la mesa de operaciones antes de amputarle la pierna, sin anestesia, a un paciente. Tiene buenos sentimientos este político socialista (sí, aún existe el socialismo): se nota que le duele. Siendo socialista, ¿cómo no le va a doler el retorcimiento de la clase obrera?
Le duele tanto el "ajuste" (eufemismo por "destrucción") que se proponen realizar como le dolería a una top model ver en la tele que han muerto trescientos pakistaníes en un atentado suicida. Que, por otra parte, no es que nos duela más a nosotros. Ante ciertas situaciones lo más decente, me parece, es no disimular lo poco que nos importan. Hubiera sido más hermoso, más poético, que este alto funcionario y mediocre persona (es una nulidad) dijera: "Me importa un rábano si echamos a la calle a uno, a cien mil a un millón de empleados. Que los dejen sin casa, que los maten uno a uno. Que estalle otra guerra. Yo quiero seguir viviendo bien." 
Soy pesimista utópico y estoy mal informado, por eso creo que la mayoría de los políticos que nos gobiernan son de este pelaje. 

La vida breve

Cuando cumplió 100 años Óscar Niemeyer dijo que la vida es un minuto, un minuto que pasa deprisa.

Prensa amarilla

La primera página del New York Post (no confundir con el New York Times) del martes pasado se abrió con la foto de un hombre segundos antes de ser atropellado por el metro. ¿Dónde está aquí el valor de la noticia? Un hombre anónimo, empujado a las vías del metro... por un negro. ¿Que ese hombre tuviera una familia que pueda horrorizarse viendo esa fotografía de portada? Da igual, se publica. Este diario pertenece al grupo News Corporation del que es dueño el honrado Rupert Murdoch, magnate australiano. 
New York Post forma parte de esa categoría de periódicos como el The Sun, el The Daily Mirror ingleses; el Bild, alemán, etc. que dan amplio espacio a los deportes, los sucesos y los cotilleos de famosos. Existen sus equivalentes televisivos: esos magazines de sobremesa donde te hablan del embarazo de la novia del futbolista o de la repentina vocación religiosa de la hija de Isabel Preysler.  
El mundo es un edificio donde al mismo tiempo que se tortura en el sótano están celebrando una fiesta en la azotea.
Esta clase de periodismo se dirige a una masa acéfala, excitando la curiosidad más baja. Es el combustible de la ignorancia.

Ha muerto la persona más vieja del mundo

Comentario inteligible de W. H. Auden a la noticia:

RECITATIVO DE LA MUERTE

Señoras y señores, ustedes han logrado un enorme progreso,
Y el progreso, de acuerdo, es estupendo.
Han fabricado más coches que coches pueden aparcarse,
Han traspasado la barrera del sonido, y puede que muy pronto
Las máquinas de discos se instalen en la Luna;
Pero les ruego que tengan en cuenta, a pesar de todo eso,
que yo, la Muerte, soy aún y seré la que gobierne el Mundo.

Todavía me ocupo de los osados y los jóvenes; a mi capricho,

El escalador se apoya en esa piedra desprendida,
Arrastra la resaca a los niños que nadan,
El conductor veloz se precipita a la cuneta.
Con otros, espero a que envejezcan
Antes de asignarles, con arreglo a mi humor,
A aquél un infarto, un tumor a aquel otro.

Soy liberal en cuanto a raza y religión.

La situación fiscal, los índices de crédito o la ambición social
Me traen al fresco. Nos encontramos cara a cara,
A pesar de los fármacos y las mentiras de sus médicos,
De los costosos eufemismos de los agentes funerarios.
La matrona de Westcheter y el mendigo de Bowery
Han de bailar conmigo cuando yo toque mi tambor.



(Traducción de Silvia Barbero)

A pesar de todo

Debo confesar que soy una optimista incorregible: a semejanza de aquellos que a principios del siglo creían que la vida tenía que ser, no podía dejar de ser, no se atrevería a no ser mejor que en el siglo XIX, también yo ahora estoy absolutamente segura de que nos hallamos en vísperas de un nuevo triunfo del humanismo y de una gran alza de los valores humanos. Esto se refiere tanto a la justicia social, como a la cultura, como a lo que se quiera. Mi optimismo no se ha visto afectado siquiera por la cruel experiencia de la primera mitad de nuestro increíble siglo. Incluso al revés: lo pasado por nosotros apartará durante mucho tiempo a los hombres de teorías, seductoras a primera vista, según las cuales el fin justifica los medios y "todo está permitido". Mandelstam me enseñó a creer que la historia es la comprobación en la acción y en la experiencia de los caminos del bien y del mal.

Nadiezhda Mandelstam, Contra toda esperanza

Acción subversiva




Creced y multiplicaos


Ya es oficial: esta salutífera hembra está preñada. Robespierre declina hacer cualquier tipo de declaración. Edmund Burke se congratula del feliz acontecimiento.

Peces presidenciales


Guau Guau

Expertos en conducta animal insisten en que no hay razas más agresivas que otras y en que la educación es clave.

Diario "El Mundo"

Como ya dejaron de existir las razas humanas seguro que la noticia se refiere a los perros.

Otro poema de Miroslav Holub

DERECHOS DE LOS ANIMALES


Piedad para los perros
que lloran
(piedad sin límites).
Piedad para los ratones
que se retuercen de dolor.

Piedad para las lombrices de tierra
           que se aplastan indefensas
(limitada piedad).
(Piedad para los protozoos
            que mecen sus cilios
            con tanta desesperación.
Piedad para las células
            que se arrastran por su vida).

Piedad para el sistema nervioso central,
            excepto para la microglia.

A los pacientes
con esclerosis lateral amiotrófica progresiva
que les jodan. No deberían haber nacido.
Que El Bosco sea siempre con ellos
por los siglos de los siglos. Amén.

El sexenio fúnebre

Cumpliendo los plazos reglamentarios que establece la Constitución Mexicana (Título III, Cap. III, Art. 83) el presidente Felipe Calderón deja el poder después de seis años en el cargo. A sus espaldas quedan entre 60.000 y 80.000 muertos, gracias a su heroica lucha contra el narcotráfico. 

Para quien quiera saber más dejo aquí el enlace al espléndido artículo de Lino González Veiguela sobre esta catástrofe:

http://fronterad.com/?q=bitacora/linogonzalez/mexico-sexenio-muertos

Un poema de Miroslav Holub

Un ejemplo de cómo abstrusas teorías científicas pueden ser materia para buenos poemas, siempre que el poeta sea bueno, claro está. Miroslav Holub (inmunólogo de profesión) era un poeta extraordinario.


ESPACIO-TIEMPO
   
Cuando yo crecí y tú menguaste
entonces-

(En la teoría de Kaluza la quinta dimensión
se representa como un círculo
asociado con cada punto
del Espacio-Tiempo).

-entonces, cuando muera, ¿Nunca volveré a estar vivo?
                             Nunca.
¿Nunca, nunca?
                             Nunca, Nunca.
Sí, pero ¿nunca, nunca, nunca?
                             No... nunca, nunca, nunca,
sencillamente nunca, nunca.

De esta forma hicimos
una pequeña y familiar contribución
al problema cuántico de la supergravedad de once dimensiones.

Y va de premios

Ahora me entero de que el premio Cervantes (en honor de un señor que por lo visto escribía muy bien pero que ya murió hace mucho, tanto que no se sabe dónde están sus huesos) ha recaído en un poeta andaluz. 
Y a mí este premio no me deja ni frío ni caliente, ni fú ni fá. Mejor para el caballero.
El titular digital dice que el Cervantes "encumbra" a este poeta y novelista. Pues que no le encumbre tanto no vaya a padecer vértigo nuestro galardonado.
No hay nada mejor como tardar mucho en morirse para que te lluevan los premios.

Penitenciagite

El Consejo de Administración de BANKIA me ha castigado esta noche en sueños a escribir quinientas veces, con un martillo mecánico, en el asfalto de la Castellana de Madrid, una frase tremebunda y derrotista que se me escapó decir ayer en este cuaderno. He aquí la frase:

Que en los miserables tiempos que vivimos, llenos de ignorancia premeditada por el Poder, de nacionalismos imbéciles y de miseria de la clase trabajadora

Rodríguez Adrados

Francisco Rodríguez Adrados ha sido premiado con un premio très important.                  
Helenista y filólogo, un maestro de muchas generaciones es don Francisco. Que ahora en su vejez este premio le llene de alegría. Que en los miserables tiempos que vivimos, llenos de ignorancia premeditada por el poder, de nacionalismos imbéciles y de miseria de la clase trabajadora, este viejo profesor sea recompensado es una satisfacción.
Brindo con vino griego a la salud de los viejos profesores de latín y de griego. Y a la salud de los buenos profesores de derecho canónico, también.

Patientez svp

Es nuestro mal crónico: padecemos de exceso de contemplación. Somos, ya lo decía mi abuela, demasiado pacientes. Y así no va, como decía el tango.
Los gregorios nacianzenos creen que el mar sirve para pensar en el infinito, cuando es una aburridísima e idiota extensión de agua salada.
Nos pasamos la horas muertas mirando al horizonte, en un ocio inacabable que termina por aburrir. Tanta contemplación da asco. ¡Queremos trabajar catorce horas diarias!
Un poco de dowjones y menos chestertones y senescales palaciegos de época altomedieval. ¿Por qué los políticos no aciertan ni por casualidad a decir alguna frase brillante? ¿Por qué son tan sumamente mediocres? ¡Usted es político!
El personaje histórico que más detesto es Isabel la Católica.
"Niego rotundamente estar implicado/a en ninguna trama de honradez urbanística ni de tráfico de luciérnagas". 
Otro programa de TV donde no se dicen más que imbecilidades.

Albertina, ¿no te estarás equivocando?

El amigo Marcel (monsieur le Narrateur) hace algo de Pigmalión con nuestra pequeña Albertina. Marcel advierte, con satisfacción, que la inteligencia de la rapaza se ha despertado desde los días en que la conoció en Balbec. Es que la inteligencia también se contagia, afortunadamente. A lo largo de mi esforzada vida he observado que la gente se torna más ingeniosa y más ocurrente cada vez que aparezco yo, lo digo ingenuamente. 
Hablaba de Albertina que conversando con Marcel sobre el palacio de Trocadero (que ya no existe) dice:

-¡Qué bueno eres! Si alguna vez llego a ser inteligente será gracias a tí.
-¿Por qué, en un día hermoso, apartar los ojos del Trocadero, cuyas torres en cuello de jirafa recuerdan la cartuja de Pavía? 
 -También me ha recordado, dominando así sobre su alto, una reproducción de Mantegna que tú tienes, creo que es San Sebastián, donde hay en el fondo una ciudad en anfiteatro y donde yo juraría que está el Trocadero.
-¡Está bien observado! Pero, ¿cómo has visto la reproducción de Mantegna? Eres pasmosa. 

Palacio de Trocadero

Cartuja de Pavía

Andrea Mantegna, San Sebastián











Quizá con esto se vea, como en radiografía, parte de proceso de evocación y escritura que tenía nuestro amigo Marcel. Fragilidades de la memoria, tan amiga de inventar.

Cadena de adjetivos

Hablando del estado de Guerra dice Hobbes en su obra magna:

In such condition there is no place for industry, because the fruit thereof is uncertain, and consequently no culture of the earth, no navigation nor use of the commodities that may be imported by sea, no commodious building, no instruments of moving and removing such things as require much force, no knowledge of the face of the earth; no account of time, no arts, no letters, no society, and, which is worst of all, continual fear and danger of violent death, and the life of man solitary, poor, nasty, brutish, and short.

Hobbes, Leviatán, cap. XIII

Y la vida del hombre es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta.

La crisis de los 50

Un equipo de primatólogos ha descubierto que los grandes simios también padecen la crisis de los 50. Pero yo creía que la crisis era a los 40. Será que la esperanza de trabajo (quiero decir, de vida) ha aumentado en Occidente.
¡Ay, Occidente y sus bromas científicas!
Esto podría ser un comentario a pie de noticia en internet, que, por cierto, suelen tener mucha gracia y algunos mucha razón (aunque abunde el tono insultante y la injuria).
En general, he comprobado que mi inteligencia está por debajo de la media. Hay mucha gente con ideas brillantes que a mí no se me ocurrirían ni en sueños. (Bueno, en sueños tal vez sí. Qué interesantes somos cuando soñamos).
Se ha descubierto también, eso dicen las noticias, que el cerebro de Einstein era notablemente distinto al de las personas de inteligencia normal. Saber eso me reconforta. No depende casi nada de nuestra pobre voluntad consciente.
¿Pasará lo mismo con la bondad? Lo mejor que se puede decir de alguien es que es buena persona, aunque trabaje en Hacienda o en un banco deshauciador o sirva a la Patria en un instituto armado. ¿Existe algún futbolista que sea muy mala persona?

Herederos

Somos herederos de la fabulosa tradición científica que se ha desarrollado en los últimos cuatrocientos años; la tradición empezada por Francis Bacon, Descartes, Galileo, Kepler, Newton o Harvey. Desde entonces hasta hoy el estudio de la naturaleza según el nuevo método científico, basado en el método hipotético-deductivo, y ayudado por las matemáticas ha cambiado por completo nuestra imagen del mundo. El electromagnetismo, la energía atómica, la mecánica cuántica, la relatividad, la cosmología, la química, la biología molecular han tenido un desarrollo paralelo al de las matemáticas. Desde el cálculo de fluxiones de Newton hasta la Teoría de Conjuntos de Cantor, las matemáticas han ido conquistando nuevos territorios, creciendo en abstracción y rigor y perfeccionando su método. La máquina de Turing, la lógica de Gödel son dos ejemplos de la complejidad que han alcanzado las matemáticas.
Para el hombre común, para cualquiera de nosotros, esto ha tenido unas consecuencias incalculables. Todos los días manejamos herramientas y aparatos cuyo funcionamiento desconocemos, porque ser herederos de Einstein, de Schrödinger, o de Watson y Crick no significa conocer la teoría de la Relatividad, la Mecánica Cuántica o la Biología Molecular. Paradójicamente, el mundo se nos ha hecho incomprensible. Ahora escribo estas líneas en un ordenador, pero no entiendo cómo funciona este aparato. La economía, que no es ajena a este desarrollo científico, se ha convertido en una disciplina compleja que sólo un puñado de expertos conoce. 
La ciencia es un trabajo colectivo, una suma de descubrimientos que se van acumulando con el paso del tiempo. Es como una ola que crece y avanza haciéndose cada vez más montañosa.
Quiero subrayar esta paradoja: la ciencia que tanto ha contribuído a explicar la naturaleza, ha producido un mundo en el que el hombre corriente, cualquiera de nosotros, se siente perdido. Hemos perdido el centro.

Una octava del Ariosto

Primera estrofa del canto IV del Orlando Furioso para matizar lo que se decía en la nota titulada "Sinceramente". Palabra de Ariosto, que suena así de bien en castellano en la admirable traducción de José María Micó.


Quantunque il simular sia le più volte
ripreso, e dia di mala mente indici,
si truova pur in molte cose e molte
aver fatti evidenti benefici,
e danni e biasmi e morti aver già tolte;
che non conversiam sempre con gli amici
in questa assai più oscura che serena
vita mortal, tutta d'invidia piena.

Si bien el fingimiento, las más veces,
es reprensible y propio de malvados,
sucede en ocasiones que produce
notables y evidentes beneficios
y evita muertes, daños y deshonras;
porque no siempre estamos conversando
con amigos en esta oscura vida,
que es mortal y que está llena de envidia.

Desahucios

El hombre necesita intimidad y ser propietario de algo. Si esto es cierto se explica que adquiramos cuanto antes una vivienda. Toma tus llaves (sonrisa de bondad): ya tienes tu piso. Saltas de alegría. 
Pero llegan las deudas y el piso empieza a ser ajeno. Las paredes no te protegen. Los muebles cambian de sitio. La butaca te da un bufido. Falla la corriente. Se avería el grifo. Descubres extraños animales en los rincones, entre el polvo. Bichos repugnantes.
Una mañana llaman al timbre del portal. Es temprano, acabas de salir del sueño. No reaccionas. Oyes el ruido del ascensor. Alguien hurga en la ranura de la puerta: de tu puerta. Cae el cerrojo, incapaz de protegerte. Entran un grupo de extraños, te leen unas líneas que no entiendes. Te dan dos minutos de plazo para abandonar el piso.

Un poema de Mahmud Darwix


Él está tranquilo, yo también
sorbe un té con limón,
bebo un café,
es lo único que nos distingue.
Él lleva, como yo, una camisa holgada a rayas,
yo hojeo, como él, los periódicos de la tarde.
Él no me ve cuando miro de reojo,
yo no le veo cuando mira de reojo,
él está tranquilo, yo también.
Pregunta algo al camarero,
pregunto algo al camarero...
Una gata negra pasa entre nosotros,
acaricio su noche
acaricia su noche...
Yo no le digo: Hace bueno,
está despejado.
Él no me dice: Hace bueno.
Él es el observado y el observador
yo soy el observado y el observador.
Muevo la pierna izquierda
mueve la pierna derecha.
Tarareo una canción,
tararea una canción parecida.
Pienso: ¿Es el espejo en que me veo?

Entonces le miro a los ojos,
pero no le veo...
Abandono el café aprisa.
Pienso: Quizá sea un asesino, o quizá
uno que habrá pensado que yo soy un asesino.

Él tiene miedo, ¡y yo también!

(Trad. Luz Gómez García)

Sinceramente

En la conversación mundana nos pasamos la vida mintiendo, disimulando, jugando a un juego aceptado tácitamente. Esto lo vieron muy bien los moralistas franceses: Pascal, Chamfort, La Rochefoucauld.
A menudo se cuela en la conversación el adverbio "sinceramente". Señal inequívoca de que mentimos como cretenses.
Los medios de comunicación de masas son la conversación de la sociedad. Si ya es difícil ser veraces en las conversaciones personales que cada uno tiene con sus compañeros de trabajo (los que lo tengan), con sus vecinos y con sus familiares, cómo van a respertar la verdad los medios de comunicación.
En el fondo todos nos mentimos los unos a los otros como nos mentimos a nosotros mismos. Y esta bajeza, aceptada y deprimente, se repite día tras día.

Demolición del pensamiento

Un periodista de la televisión alemana se llama Volker Panzer. Hasta hace poco presentaba un espacio cultural en la ZDF.

Solidaridad

In Austria, which has the eurozone’s lowest unemployment at 4.3 per cent, only about 350 people gathered in a central square in Vienna to express solidarity with Greece.

Noticia del Irish Times


Edificio del Parlamento, Viena

A la mierda la Historia

Vivimos cada día ante el tribunal de la Historia. Todos los días acontecen sucesos "históricos". Las tonterías se convierten en "históricas" siempre que se pretenda exagerar su importancia: nevadas, partidos de fútbol, caídas de la Bolsa. Empleamos el adjetivo "histórico" continuamente.
Vivimos mirando de reojo al ogro de la Historia. Actuamos de una forma rígida, estamos tensos y, claro, nos sale mal: somos chapuceros. Hubo un tiempo en que los hombres vivían espontáneamente, sin preocuparse de lo que dijeran de ellos las generaciones venideras. Aunque lo más exacto sería decir que no tenían esta extremada conciencia de sí mismos que caracteriza a los hombres de hoy.
Me gustaría tirar a la basura (me llamarán bárbaro) las historias parciales del Arte, la Literatura, la Filosofía, la Religión, la Ciencia, la Economía, etc. etc. 
Creo que caminaríamos con más elegancia si arrojáramos el fardo de la Historia a la cuneta. Este perjuicio de la Historia ya lo percibió Nietzsche hace un montón de años.

Digitaciones

Los dedos de los pies han quedado aprisionados por el calzado y perdieron hace siglos su función prensil, cuando los usábamos para trepar a los árboles. Los dedos de la mano, en cambio, son fundamentales: nos sirven para pulsar las teclas del ordenador. El que más trabaja es el índice de la mano derecha (mano izquierda para los zurdos) que presiona el botón izquierdo del ratón y pulsa la tecla de suprimir.
Me pregunto cuántas veces al día pulsa esos botones: ¿quinientas? ¿mil setenta? ¿Tres mil veces?
Es el dedo que más ejercitan los médicos (recetando y completando historias clínicas) los oficinistas (amarrados a su terminal) los funcionarios de Justicia (los que tengan ordenador) los sacerdotes (actualizando listas de feligreses) los periodistas en la redacción (inventando noticias) y los famosos (buscando en twitter los rastros de su celebridad).