En la hora del ocaso

Hay regiones del alma humana que se han oscurecido, la luz ya no incide sobre ellas. Una es el ansia de Absoluto, el anhelo de perfección, de eternidad. Eso está totalmente extinto. El irresistible poder de la Tecnología ha barrido por completo una dimensión humana que estuvo más o menos viva durante siglos. No ha cambiado nuestra condición de seres finitos, efímeros. Nuestro horizonte se ha reducido drásticamente, pero no nos importa, porque no nos damos cuenta.

3 comentarios:

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  2. Mucho ruido a nuestro alrededor. Velocidad en los movimientos, incluso en los momentos de reposo. El volumen de la música en el ascensor o en una terraza. Conversaciones a gritos. La soledad tomada como delirio de loco.
    Así no hay quien piense en la mortalidad, se detenga a escuchar el canto del pajaro.

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